El show de Baz Luhrmann
El show de Baz Luhrmann
por Martina Bastard
Abstract
El presente escrito abordará la filmografía del director australiano Baz Luhrmann con el objetivo de evidenciar las características más importantes de su estilo como realizador. Se llevará a cabo el mismo en base a las películas Moulin Rouge! (2001), Australia (2008) y Elvis (2022), del anteriormente dicho director. Analizaré como sus técnicas más utilizadas construyen su peculiar narratividad y cómo lo destacan en la industria.
Persona conoce persona
Una cortesana conoce a un escritor y se enamora, pero un malvado duque intentará separarlos y destruir sus sueños. Un jóven músico conoce a un manager que le ayudará en su paso por la industria musical pero se cuestiona la relación. Una aristócrata inglesa intenta vender una propiedad de su marido pero conoce a un niño aborígen y a un ganadero que cambiarán el rumbo de las cosas. Estas son las premisas de las tres películas del director Baz Luhrmann que este análisis intentará conocer al máximo: Moulin Rouge! (2001), Australia (2008) y Elvis (2022). Todas estas historias contienen el reconocido “fuerza 1 hace esto, pero, fuerza 2 se lo impide”. Son historias de narratividad clásica, con conflictos muy claros y personajes activos al respecto. Así como estos filmes son muy claros en cuanto a conflicto y protagonistas, todos llegan a un final cerrado e indiscutible; Satine fallece y Christian escribe un libro con su historia, Elvis fallece recordado como una leyenda y Sarah Ashley es dueña de su propiedad, junto a su amor the Drover y el niño, Nullah, se va con su abuelo a ser parte de su comunidad.
Ahora bien, todo esto que describí se direccionó al objetivo de presentar estos filmes y también de explicar su narratividad tradicional. Pero, ¿acaso todo en la filmografía de Luhrmann es tradicional? La respuesta es un rotundo “no”. Si vemos una de estas películas entenderemos que con ellas no se busca construir una historia realista o cercana a nuestras experiencias. Por el contrario, se busca sacarnos de lo conocido para llevarnos en un viaje. Su cinematografía es excesivamente barroca. Baz Luhrmann, a través de sus técnicas más utilizadas, rompe lo tradicional, lo diegético y construye su propia narratividad. Cuando pensamos en sus películas pensamos en grandeza y colores. Ya los propios títulos de los filmes nos dan esta premisa. En este estudio intentaré diseccionar estas técnicas a fin de comprender cómo operan y por qué son tan importantes para construir el estilo de Baz Luhrmann. El interrogante que intentaré resolver en este análisis es, ¿por qué cuándo vemos una de sus películas terminamos extasiados? ¿Cómo lo hace? ¡Bienvenidos al show de Baz Luhrmann!
Cámaras bailarinas y colores sensibles
Al acercarnos al visionado de los filmes de Baz Luhrmann, lo primero que notamos es su único y repetitivo uso de los movimientos de cámara y del color. Paletas de colores sumamente variadas, colores vivos y energéticos; cámaras voladoras que se meten en pequeños lugares y vuelan como un pájaro. Pero esto no ocurre en la totalidad de los filmes, por el contrario, encontramos momentos dónde estás técnicas son utilizadas totalmente al revés. Veamos en qué momentos estas técnicas operan de tales maneras y por qué.
En lo personal, en estos momentos de movimientos frenéticos, me da como una cosquilla en la panza, como estar en una montaña rusa. Podemos ejemplificar con la segunda escena de Elvis, dónde la cámara nos lleva volando por Las Vegas, en un viaje frenético de luminarias y carteles excéntricos. Acompañado de una música operática dramática, es un salto repentino que emociona, despierta y refresca. En Moulin Rouge! esto se instala desde el principio. Mientras Toulouse relata la llegada de Christian a París, la cámara viaja por la ciudad del amor, teniendo pequeñas paradas en partes que acompañan el relato, como lo es el hombre que le advierte del pueblo. Más adelante, ya dentro del Moulin Rouge, este viaje de la cámara sube de nivel ya que no solo ella vuela, sino que también lo hace un personaje. Harold Ziegler, dueño del Moulin Rouge, en medio de una canción nos invita a visitar el establecimiento, manteniendo una mirada a cámara que se repetirá varias veces en el filme. Tras esta invitación, el personaje físicamente vuela y salta de manera irreal sobre la gente e ingresa al Moulin Rouge. Momentos así me aseguran que no estoy viendo una película común y corriente, sino que estoy viendo una película que me hará viajar. Baz intenta sorprendernos en estos momentos, espera agarrarnos desprevenidos y sin duda lo hace.
Haciendo más fino el foco, podemos empezar a entender cuándo lo utiliza y dónde esperarlo. La música, como dijimos con Elvis, acompaña, ya que sube junto a la cámara y se mueve en compás y, a veces, nos adelanta que esto va a ocurrir. Ahora bien, narrativamente, ¿de qué le sirve al director este recurso? Básicamente porque demuestra de forma plástica el camino que está transitando la historia, qué siente el personaje, vaticina lo que se viene a continuación. Tomemos de nuevo a Elvis. Baz dijo de este tema: “La cámara debe bailar con Elvis (...) Cuando él vuela, nosotros volamos.” El objetivo de esto es reforzar el concepto que el relato está trabajando de manera implícita; si Elvis está volando metafóricamente en su carrera, nosotros volamos físicamente. Lo mismo con Ziegler; él y la institución estaban en un momento dorado, de éxito y tenían una obra en construcción. Incluso Satine estaba a pasos de convertirse en la gran actriz que siempre soñó; la energía es alta.
Pero todas estas cosas no se construyen solamente con los movimientos de cámara, sino que hay otro recurso de Baz Luhrmann que opera enormemente aquí. Me refiero por supuesto al color, que es imposible pasar desapercibido en filmes de este director. En la gran extensión de las películas, encontramos excesivo color y brillos, tanto en los escenarios y los vestuarios como en las luces. La utilización de colores saturados y dinámicos apoya este objetivo de los movimientos de cámara de exteriorizar la emotividad de la historia. Me interesa resaltar esto, la sensibilidad del color en el sentido de que es sensible a lo implícito de las emociones del relato, haciéndolas explícitas. En Elvis y Moulin Rouge! esto es más palpable en tanto que aquí contamos con excesivos artistas como protagonistas que utilizan, pues, excesivos trajes. Pero también podemos reconocer esta utilización sensible del color en un filme de Luhrmann que aún no he utilizado en mi ejemplificación, siendo que está alejado de la idea tradicional de exceso que plantea el director en su filmografía. Me refiero, claro, a Australia, una película que plantea lo grandioso no tanto desde espectáculos y brillos, sino desde paisajes y temáticas. Hacia el principio de la película, cuando Nullah está en la naturaleza con su abuelo, abundan los colores y texturas. Lo mismo ocurre en la escena final, cuando el conflicto fue resuelto y todo encuentra su camino. Pero cuando las cosas se complican, estas dos técnicas cambian sus direcciones.
Cuando la trama de los personajes está en un momento opuesto, tensionando, serio o íntimo, Baz utiliza los movimientos de cámara y color para retratar lo opuesto a lo que vimos anteriormente. La cámara por un lado, se esconde; “no quiero que distraiga”, dice él mismo al respecto. Pasamos de todo este movimiento y este baile, a una cámara fija que sólo observa inmóvil y expectante. Cuando Priscilla deja a Elvis, la cámara solo los sigue, suavemente acompañando sus movimientos, intentando pasar desapercibida. El mayor movimiento de la cámara es un acercamiento en el último plano de esta escena, que deja a un Elvis destrozado en el suelo. Lo mismo pasa con el color en Australia, por ejemplo, cada vez que las cosas fallan para los personajes. Nos encontramos con áridos paisajes y una falta de color enorme. Cuando los colores se apagan y me encuentro con los personajes desnudos en alma, todo baja. Nuestra energía disminuye, pero no por eso nuestra atención. Simplemente bajamos a un nivel observacional chiquito, tanto física como emocionalmente. Luhrmann implícitamente nos dice: aquí frenamos la música y escuchamos atentamente.
Musicales como videoclips y música contemporánea
El montaje de una película es algo muy extenso y complejo. Históricamente podemos reconocer escuelas de montaje como el soviético, pero cuando se trata de películas comerciales clásicas, como las de Luhrmann, no resaltan grandes estilos ni diferencias. En el caso de Baz Luhrmann, él le da una vuelta de tuerca a sus películas por medio del montaje. Esto ocurre más bien en las películas que tratan de espectáculos, así que por el momento dejaremos a Australia fuera del análisis. Pero en filmes como Moulin Rouge!, Elvis y otras de su filmografía, el montaje no es tradicional. Es brusco, frenético, rápido. Por supuesto que hay excepciones en momentos específicos, tal como retraté anteriormente con las demás técnicas. Pero lo que prima e incluso, tal vez, lo que más impacto nos deja, es que Baz Luhrmann monta sus películas como si fueran videoclips. Él mismo ha hablado de esto en reiteradas ocasiones, diciendo que lo hace para reforzar la idea de que estamos viendo un espectáculo y que somos parte del mismo. Es decir, la dinámica que se busca conseguir, intenta visibilizar el dispositivo. Por lo general con el montaje clásico se busca borrar la existencia de uno, hacer transiciones fluidas que nos hagan olvidar que estamos viendo algo filmado y actuado. Por el contrario Luhrmann no quiere que olvidemos esto, sino que quiere que interactuemos con los personajes y la historia como si fuéramos espectadores físicos ahí mismo. El director quiere que sintamos que estamos sentados en el Moulin Rouge o en Las Vegas. Los videos musicales también tienen este objetivo y es por eso que Luhrmann recurre a esta forma de montaje para sus películas.
Aquí podemos, ¿por qué no?, entrelazar otra gran característica del cine de Luhrmann: la banda sonora. Nadie podría negar que cuando se trata de inolvidables bandas sonoras, el nombre Baz Luhrmann se hace escuchar. Su peculiaridad no está en la creación de instrumentales maravillosos y dramáticos, sino en su estética pop. ¿Quién imaginaría a Madonna cantando en una película transcurrida en 1890? ¿Lana del Rey en 1922? Pues Baz Luhrmann lo hizo una realidad. El soundtrack de Moulin Rouge! es un abanico de música espectacular, que viaja entre baladas como La Complainte de la Butte y compilados musicales con grandes canciones de David Bowie, Elton John, entre otros. A su vez, el soundtrack de Elvis contiene mashups musicales de canciones diegéticas de la época del filme con canciones originales modernas. Por ejemplo, el caso más reconocido es “Vegas”, interpretada por Doja Cat que toma como base la canción “Hound Dog” de 1952, originalmente interpretada por Big Mama. En Australia, pasa algo interesante. Si bien posee canciones originales, como The Drover’s Ballad, de Elton John, la canción que más recordamos (y que más polémica resultó entre la crítica), fue Over The Rainbow, por Harold Arden, escrita para el Mago de Oz.
¿Qué hacen estas canciones cuando las escuchamos? Nos hacen viajar, al igual que la cámara, por el tiempo. Nos sacan del contexto y temporalidad narrativa construida, para asociarla con algo más moderno. Sorprendentemente, no nos resulta extraño, no nos molesta, por el contrario, funciona perfectamente. En algún sentido nos acerca muchísimo a películas que están alejadas en el tiempo y con sus personajes. Oír la música y los artistas que escuchamos hoy en 2023, en París en 1890, nos hace sentir cerca y empatizamos mucho más con la diégesis. Esto se debe a que Baz lo introduce de forma que la presencia de esta música construye la propia temporalidad y narratividad de su estilo. No funcionaría de otra manera, ya que esto es Baz Luhrmann. Un duque cantando Madonna y Elvis caminando por Beatle Street al ritmo de Doja Cat, es icónico e inolvidable.
En Moulin Rouge y Elvis, estas mezclas de música ayudan a avanzar la trama siendo que contienen letras que dan información y que construyen hacia adelante. También, pertenecen a la diégesis siendo canciones que los artistas dentro de la película interpretan como parte del show por lo cual entran en la linealidad del relato. En el caso de Australia, la música opera distinto. La mayoría de las canciones funcionan de manera extradiegética para acompañar la trama, no para hacerla avanzar. A excepción de una canción y me refiero por supuesto a Over the Rainbow. Esta canción ingresa a la película de manera diegética cuando Sarah Ashley se la muestra a Nullah. La misma le cuenta que pertenece a la banda sonora de una película que se llama El Mago de Oz. Hasta aquí todo es diegético y real. Pero luego esta canción se transforma en una clave para la trama y los personajes. He utilizado el término “sensible” para hablar de otras técnicas, y creo que aquí aplica perfectamente. Esta canción se vuelve una señal, un símbolo para los personajes, especialmente para Nullah. Cuando la cantan o escuchan, representa un momento en la trama que es sensible a lo que ellos sienten. Nullah la canta cuando se siente libre pero cuando the Drover la escucha tras pelearse con Sarah, lo moviliza y entristece su recuerdo, haciéndolo reaccionar. Over the Rainbow se convierte en una llave para la trama, que nos permite ingresar a la emotividad y psicología de los personajes, de la misma manera en que Come What May actúa en Moulin Rouge!.
Lo fantástico de la post-producción
Cómo bien dije, Baz Luhrmann en su filmografía intenta construir mundos fantásticos y fascinantes. En su afán por hacer esto, dobla un poco las reglas de lo real a su favor, respondiendo de tal manera situaciones cómo las siguientes. ¿Los personajes toman absynth y hay un hada decorando la botella? Ella sale volando de la etiqueta y canta con ellos. ¿Un hombre se enamora? Salen estrellas de sus ojos. ¿Una canción de amor? ¡Por supuesto que la luna debe cantar emocionada! Baz Luhrmann utiliza enormemente los recursos de efectos especiales en post producción para acentuar lo que desea y para decorar la narrativa. Por ejemplo, al comienzo de Moulin Rouge, mientras Christian relata el inicio de la historia, viajamos por la Francia de 1890 a través de una cámara apresurada, como hablamos anteriormente, pero a su vez tiene algo especial. Además del color sepia en la imagen, desde el montaje Baz posiciona varias imágenes en pantalla, superpuestas, fundidas, dentro de un marco teatral. Elvis a su vez está bañado de gráficos que dan información en pantalla, multi pantallas y demás. Con estos recursos de post producción, Baz hace la narración incluso más suya, fiel a su estética. Hace que lo que se cuenta sea más atractivo y dinámico a la vista. A su vez, rompe con el realismo tradicional cinematográfico y también rompe las barreras de lo real, porque si bien cuando nos enamoramos sentimos que nos salen estrellitas, no es así realmente.
Consideraciones finales sobre el estilo Luhrmann
En la no tan extensa filmografía de Baz Luhrmann, las más destacadas técnicas son las que este escrito desarrolló. Pero por supuesto que hay otros componentes que construyen el estilo de este director, que merecen ser mínimamente mencionados. Principalmente algo que me resulta sumamente interesante es la relación de Baz con la temporalidad histórica de sus historias. Es decir, la mayoría de sus películas no transcurren en la contemporaneidad, sino que en el pasado. Moulin Rouge! transcurre en 1980, Australia en 1939 y Elvis entre los 40s y los 90s. La única película que transcurre en su año de producción real (1997), es Romeo + Julieta, pero a su vez la misma es una adaptación de la obra de Shakespeare y sus diálogos son los versos mismos de la obra clásica. Entonces si bien Luhrmann trabaja en su misma época, lo hace remitiendo a épocas pasadas. Esta relación que tiene con la temporalidad es de lo más interesante y definitivamente caracteriza su trabajo.
Por último y de la mano con la temporalidad, no puedo no hablar de las temáticas elegidas por Luhrmann. Amores trágicos (Moulin Rouge!, Romeo + Julieta, Australia, The Great Gatsby), sucesos bélicos y políticos (Australia, Elvis, The Great Gatsby) y choques con la fama (Moulin Rouge!, Elvis, Strictly Ballroom, The Great Gatsby), son las tres temáticas principales que desarrolla Baz Luhrmann. Si bien en cada una de las películas prima una de estas tres, todas se ven entrelazadas y mínimamente esbozadas. Yendo aún más allá, todas las películas de Luhrmann están basadas en obras previas o en sucesos reales. Esta elección de historias es clara y bien abordada por el australiano.
El show de Baz Luhrmann
Llegando hacía el final de este recorrido analítico, podemos asegurar que Baz Luhrmann es un director sumamente interesante. Sus técnicas cinematográficas dotan a sus películas de peculiaridades y las distinguen de otras. Aún siendo historias no en su totalidad originales, nadie podría realizarlas como él. Es un ícono en la industria del cine que sigue intentando llevar a todos lados sus cuatro grandes principios: belleza, verdad, libertad y amor.
Bibliografía:
Mark Salisbury. (2023). ‘Elvis’ cinematographer Mandy Walker breaks down how she and Baz Luhrmann recreated the real musical performances. Screen Daily. https://www.screendaily.com/features/elvis-cinematographer-mandy-walker-breaks-down-how-she-and-baz-luhrmann-recreated-the-real-musical-performances/5179506.article
Alyssa Miller. (2022). Baz Luhrmann Really Is the "Stanley Kubrick of Confetti" and This Is Why. NoFilmSchool. https://nofilmschool.com/baz-luhrmanns-editing-and-visual-style
Filmografía:
Luhrmann, Baz (1992). Strictly Ballroom. Miramax.
Luhrmann, Baz (1996). Romeo + Juliet. 20th Century Fox.
Luhrmann, Baz (2001). Moulin Rouge!. 20th Century Fox
Luhrmann, Baz (2008). Australia. 20th Century Fox.
Luhrmann, Baz (2013). The Great Gatsby. Village Roadshow Productions.
Luhrmann, Baz (2023). Elvis. Warner, Bros.
Música mencionada:
Arlen, Harold y Harburg, Yip (1939). Over the Rainbow. Republic Records.
Dlamini, Amala; Chahayed, Rogét; Sprecher, David; Leiber, Jerry y Stoller, Mark (2022). Vegas. Kermosabe, RCA.
Renoir, Jean y van Parys, Georges (1955). La Complainte de la Butte.
John, Elton (2008) The Drover’s Ballad. Fox Music.
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